miércoles, febrero 02, 2011

Las noches del sur tienen un sonido misterioso,
un canto melancólico que despierta los recuerdos.
El viento que viaja entre cada rincón de las calles,
se roba los secretos que las esquinas esconden durante el día.
No hay más oscuridad que la de una noche de lluvia,
ese silencio arrebatado sutilmente por el agua que golpea y golpea
en cada espacio que el tiempo ha logrado edificar.

Llueve en el sur
y en mi memoria las fotografías se escapan
del baúl de madera.
Las sonrisas, las lágrimas, las palabras que nunca me he atrevido a usar...
Todo se despierta y florece ante el agua,
ante el colorido transparente grisáceo de la lluvia,
ante la potencia incontrolable de las nubes explotando desde el cielo.

Las noches de lluvia en el sur
son noches de melancolía.
Son imágenes marchitas que vuelven a la vida,
son fragmentos grises de la realidad
que se asoman desde el balcón de la memoria.

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